Desconcertante cementerio el de Praga… qué dramáticos son estos checos.
Esta muchacha, por ejemplo. ¿Qué la abruma? ¿Acaso carga con la culpa de sus antepasados desde Eva?
Y este ángel de la preocupación levanta las cejas.
Praga, incluyendo su cementerio, es demasiado dramática como para ser bella. Lo bello es indiferente a quien lo contempla, mientras que lo dramático requiere de espectador. El gesto de un actor, encuentra en el espectador su espejo: Se humedecen los ojos de la actriz, se humedecen los del espectador. Sin el espectador el drama no se realiza. En La Rosa Púrpura del Cairo, Tom Baxter necesitaba a Cecilia para existir.
Lessing, todo un esteta, advierte que las estatuas griegas serán bellas solamente mientras mantengan la boca cerrada. Su ejemplo es el Laoconte: Si eres escultor y estás tallando una estatua ¿qué gesto elegirías para expresar el dolor de un padre cuando asesinan a sus hijos? Según Lessing, mejor que el clímax del dolor, es el momento justo antes del grito, que deformaría el gesto.
En el cine, un actor no requiere amplitud de gestos, gracias al montaje. Remitámonos al famoso experimento de Kuleshov. El mismo plano del actor Mozzuchin, con rostro apenas agitado, parece expresar distintas emociones según se monte antes de un plato de sopa, de una niña muerta o de una deseable mujer: hambre, tristeza, deseo.
Un personaje de la serie Friends, Joey el actor, expresaba bloqueo emocional multiplicando mentalmente 84 por 56. Era una pulla contra el método Stanislavski. Un actor no necesariamente tiene que sentir al personaje, gran parte de su oficio es pura técnica.
En el teatro, el gesto implica todo el cuerpo. Proust, en A la sombra de las muchachas en flor, narra una desilusión: Un crío deseaba mucho ver Fedra interpretada por la Berma-un remedo de Sarah Bernhardt. Sin embargo, cuando por fin lo consigue, su actuación le parece monótona. Más tarde cura su desilusión acusándose de ser un espectador aun poco cultivado para apreciar lo sutil.
Esta chica checa está multiplicando 84 por 56.
Muy linda, labios entreabiertos, dispuesta a tirarse en plancha hacia el espectador en plan stage diving.
Este otro ángel, se tapa el rostro en un ¡falso! pudor del dolor, a la par que se apoya en la pared para no caer… Lo del pudor evidencia que hay un espectador, pues quién se tapa si no le está mirando nadie.
Por último un misterio. Abundan los encapuchados. ¿Será expresión de ese mismo pudor? ¿O es para dar teatral miedo?







La cuarta escultura comenzando por abajo parece pintada por Teresa.