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Posts Tagged ‘Colombia’

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doble sentido

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la tabla del 3

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duets of all times

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Los baterías también se mueren, pero no todos tocaron en una banda llamada “Elvis A Presley” ni tienen un aviso urgente de exhumación en su nicho.

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Colorido mosaico

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Sencillo motivo y suaves colores para J. M., alias “Gaitán”, que nació el mismo día que asesinaron a Jorge Eliecer Gaitán (9 de abril de 1948), acontecimiento que dio lugar al Bogotazo y la década de la violencia.

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Un modelo de nicho muy repetido: una especie de escenario protegido mediante una puertecita de cristal con cerradura

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Cada uno se llama como (su madre) quiere: “Ecce Homo V. B.”

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Cada uno se llama como (su madre) quiere II: “Columna de Largo”

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Era carnaval en Barranquilla. El alemán había venido a Colombia atraído por las aventuras de Conrad en el Caribe y la lectura de Cien años de soledad. Como muchos alemanes, en Latinoamérica sentía la vida, disfrutaba aprendiendo español y soñaba con mejorar la situación sociopolítica del continente.
Nadie supo nunca qué le ocurrió antes de caer al río, que fue donde su cuerpo fue visto durante dos días sin que nadie se decidiera a sacarlo, en parte porque en el Caribe casi nadie sabía nadar, en parte porque durante el carnaval todo el mundo estaba borracho.
El cuerpo del alemán pasó dos días flotando hasta que un gringo alto y atlético ataviado con un pantalón corto de color caqui, unos calcetines subidos hasta la mitad de la espinilla y calzado deportivo se lanzó al Magdalena, nadó hasta él y, agarrándolo de la ropa, lo llevó hasta a orilla y lo sacó del agua.
Sobre el suelo, el cuerpo desmadejado boca abajo podría haber sido el de cualquier borracho pasando el guayabo, pero cuando lo voltearon vieron que los peces ya se habían comido un ojo.
Una vez terminado el carnaval, un periodista llegó a su barrio con la historia. Sus vecinos se apiadaron del alemán, su mujer se apiadó de los padres del alemán cuando recibieran la noticia y sus hijas se apiadaron de la novia del alemán, aun sin saber siquiera si existía.
Barranquilla era un pueblo muy piadoso.
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“De ese modo, la presencia de Divina Arriaga frente a su hija era más bien una ausencia que nadie podía reprocharle, decía tía Eloísa, pues eso habría sido tan insensato como criticarle a un muerto el no estar en vida: al tomar el barco que la traía definitivamente a la ciudad, con Catalina, su sirvienta y la última pareja de galgos blancos, Divina Arriaga embarcó muchas cosas, libros, muebles, vajillas, porcelanas, pero sobre todo, a la manera de Drácula, su propio féretro, y dentro de él, ella misma, porque Barranquilla se le había antojado siempre un enorme cementerio, un lugar de desolación y ruina” (186).

Marvel Moreno, En diciembre llegaban las brisas.

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“Berenice [la criada negra] después de haber pasado cuarenta años de su vida trabajando para la gente del Prado, conocía como la palma de su mano la historia de cada familia, sus vicios y debilidades, hasta sus crímenes, pero amaba a Lina con la misma pasión con que odiaba al resto de la gente y estaba dispuesta a extender su benevolencia a cualquiera de sus amigas, especialmente a Dora, que tenía a sus ojos, primero, el mérito de asumirse como mujer -aunque naturalmente Berenice no lo habría expresado así, sino diciendo: “esa al menos sabe dónde lo guarda y para qué le sirve”-, y luego, todo el encanto de la adolescencia con su cuerpo de formas ya insolentes y su dorado pelo enredado en bucles hasta la cintura, serena, centro y eje de su deseo, no pesada ni apremiante, sino inmóvil, tan densa, pensaba Lina, que le habría bastado girar alrededor de sí misma para imponerle al mundo un movimiento diferente” (58).

Marvel Moreno, En diciembre llegaban las brisas.

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Residencia del barrio El Prado

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“No podía hablarse de gracia al verla, ni siquiera de seducción. No. Tenía algo más remoto y profundo; algo que debió de permitirle a la primera molécula reproducirse o al primer organismo fecundarse a sí mismo; eso que palpitaba al fondo del mar antes de que cualquier forma de vida asomara a la tierra, y palpitando sorbía, chupaba, creaba otros seres, los expulsaba de sí: la vida en estado bruto y, más tarde, la hembra primitiva; no necesariamente la humana, sino cualquier hembra capaz de atraer a su cueva al díscolo y alborotado macho y por un instante calmar su agresividad con el fin, no sólo de hacerle realizar el acto que ante la naturaleza, y aparentemente, lo justifica, sino también, para recordarle que existe un placer más intenso que el de matar” (25).

Marvel Moreno, En diciembre llegaban las brisas. Alfaguara, 2014.

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1_Todos estábamos a la espera

“Quienes conocen a Álvaro Cepeda Samudio apenas superficialmente, no entienden cómo hace para escribir sus cuentos. Quienes lo conocen más a fondo, lo entienden menos. Aunque en alguna parte del mundo haya vivido más de dos años seguidos, Álvaro Cepeda Samudio no ha permanecido quieto más de una hora en toda su vida (…) Uno no puede entender que un día se haya sentado frente a una máquina y hubiera escrito y luego corregido y por fin puesto en su forma definitiva una cosa tan hermosa y lograda como «Hoy decidí vestirme de payaso» (…) ese desorden ambulante, atropellado y vital (…) después de tanto dar vueltas sin que se sepa realmente alrededor de qué (…) no se sabía con mucha exactitud dónde estaban los borradores (…) Fue preciso buscar por toda la costa Altántica una camioneta que Álvaro Cepeda Samudio había vendido el año anterior, y en cuya guantera se habían ido enredados los originales. (…) para que eso fuera posible debieron de tener al autor por lo menos durante ocho días metido dentro de una camisa de fuerza.”

Gabriel García Márquez, El Espectador, 15 de agosto de 1954.

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Ilustración de Cecilia Porras para «Hoy decidí vestirme de payaso»,

uno de los cuentos de Todos estábamos a la espera.

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