Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘dormitorio’

Quedar muerto

2
– CIGÜELA: Tomín… Madrid, que parece grande, es chico, y el que una vez ha visto su gente, la ve luego copiada en todas partes… Tienes sueño…
– TOMÍN: Sí, me duermo… -dijo el herido abatiendo con dulce pereza los párpados-. Cigüela…, si ves que me duermo demasiado, me despiertas, ¿eh?…, no me vaya a quedar muerto…
3

Con una recomendación semejante se dormía todas las noches el desdichado Tomín. Si en los primeros días de su doloroso cautiverio le atormentó el insomnio, una vez descansado y convaleciente, la naturaleza en vías de reparación abandonábase a un sopor parecido a la embriaguez, sólo turbado a ratos por la idea de que dejándose caer sin interrupción por la resbaladiza pendiente del sueño, iría, sin pensarlo, a parar a la muerte…

Benito Pérez Galdós. Episodios nacionales 33, 4ª serie. Los duendes de la camarilla. Madrid, Alianza, 2009

Read Full Post »

Buscando algo sobre museos he dado con este precioso texto de Blanchot sobre las pinturas rupestres de la cueva de Lascaux, Francia, de 17.000 años de antigüedad:

“El hombre, es sabido, no está representado –y eso con algunos rasgos esquemáticos- más que en la escena del fondo, yacente entre un bisonte que embiste y un rinoceronte que esquiva. ¿Está muerto?, ¿dormido?, ¿simula una inmovilidad mágica?, ¿va a venir, a volver a la vida? Este esbozo ha hecho que se ejercite la ciencia y el ingenio de los especialistas. Es bastante chocante que con la figuración del hombre se introduzca en esta obra casi sin secreto un elemento de enigma; que se introduzcan una escena, como un relato, y una impura dramatización histórica. Pero me parece que el sentido de ese dibujo oscuro es, a pesar de todo muy claro: es la primera firma del primer cuadro, la señal dejada modestamente en un ángulo, la huella furtiva, medrosa, indeleble del hombre que por primera vez nace de su obra, pero que siente, también, gravemente amenazado por ella y quizá ya herido de muerte”. (“Nacimiento del arte”, 19)

Maurice Blanchot, La amistad. Trotta, Madrid, 2007. Trad. J. A. Doval Liz.

Gracias, Hugo, por la pista

Read Full Post »

Los que duermen juntos
12 cuentos y un relato gráfico sobre el cementerio de Ciriego, el cementerio marino de Santander.
Autores: Marta San Miguel, José Ramón San Juan, Olga Agüero, Gonzalo Calcedo, Pablo Escribano, Marcos Díez, Javier Fernández-Rubio, Rebeca Le Rumeur, Javier M. Llamazares, María San Emeterio, Alberto Santamaría y Eneko Vilches.
Fotografías de Bruno Moreno.
El desvelo ediciones, Santander, 2010.

Read Full Post »

… y pensando sobre el porqué del retorno de los miembros fantasmas, que es como decir el retorno de los muertos vivientes, se me ocurrió que la resurrección de los miembros fantasmas no puede ser azarosa, sino que debe responder a una razón concreta. Lo mismo que el fumador empedernido sólo puede dejar de fumar cuando no tiene tabaco, el dipsómano sólo puede dejar de beber cuando no tiene alcohol y el yonki sólo deja de drogarse cuando no tiene caballo, el síndrome del miembro fantasma sólo desaparece cuando no hay nada que el miembro fantasma ansíe. Pero en cuanto aparezca algo que despierte su deseo, despertará el miembro fantasma y pasará a engrosar las filas de los marcados por el signo del insomnio. La mano perdida se desperezará ante eso que quiera tocar, acariciar, abrazar, robar, aplastar, abofetear. La pierna perdida, ante la visión de un patinador, un equilibrista, un gimnasta, un saltador de trampolín, un balón de cuero. El insomnio no discrimina las partes frente al todo.

Desde lo alto de las murallas de Troya, el rey Príamo es el primero en avistar a lo lejos el cegador brillo que atraviesa veloz la llanura de Ilión. La armadura broncínea del colérico Aquiles refulge como Sirio, la estrella que todo lo calcina. En ese momento, el anciano Príamo tiene la certeza de que su hijo Héctor va a morir. Efectivamente, 300 versos más adelante, la deslumbrante lanza del pélida Aquiles atravesará su garganta y saldrá por su nuca*.

Sirio no luce en vano. Su aparición en los cielos marca el momento en el que el Nilo crece, se desborda y anega todas las tierras del valle. Pero hay quien dice que los dioses sumergen las tierras en las aguas precisamente para purificarlas**.

* Ilíada, canto XXII, versos 21-40 y 325-328.

** Platón, Timeo, 22d.

Read Full Post »

Ahí va El espejo donde te miras, una soleá cantada por Camarón con Paco de Lucía a la guitarra:

El espejo donde te miras
te dirá cómo tú eres,
pero nunca te dirá
los pensamientos que tienes.

Si tu mal no tiene cura
yo le estoy pidiendo a Dios
que en la misma sepultura
nos entierren a los dos.

Gitana enciende la luz
que tengo una borrachera
que a Undibel le hablo de tú.

(Undibel: Dios en caló)

Si todos los espejos fueran como estos ojos, quién querría azogue.

Read Full Post »

“Tras una hora de marcha llegó al cementerio, un lugar tan densamente ensombrecido por cipreses y abetos que ni el viento ni el sol podían penetrar en la intensa penumbra de aquel refectorio de gusanos. Frumencio había atado el asno a la rama de un árbol que se tendía sobre la tumba de San Bona, donde estaba sentado, sosteniendo una linterna de cuerno en el extremo del báculo, para que sirviera, como quien dice, de faro a su amada. En cuanto vio a Juana avanzar tímida en medio de las tumbas, se precipitó hacia ella como un capuchino hacia un jamón al final de la Cuaresma. Pero el lugar no era adecuado para los saludos que iban a intercambiar, así que, colgando la linterna del cuello del burro y montando a Juana ante él, Frumencio se alejó de los lúgubres alrededores. El desdichado animal, doblado bajo el doble peso, bajó las largas orejas y empezó a galopar, emitiendo al mismo tiempo un rebuzno tan desgarrador de protesta que (según un sinaxarista de toda confianza) varias vírgenes muertas, creyendo que era la trompeta del Juicio Final, sacaron las calvas cabezas de las tumbas.”

La Papisa Juana, 69-70

Read Full Post »

Cementerio: del griego κοιμητηριον (koimetérion), dormitorio

– κοιλαινω (koilaíno): ahuecar, cavar, excavar

– κοιλια y κοιλιη (koilía y koilíe): cavidad, hueco, matriz, vientre

– κοιλος (koîlos): hueco, cóncavo, hundido, profundo, encajonado

– κοιλωδης (koilódes) cavernoso

– κοιλωμα (koíloma): cavidad, fosa, profundidad, seno

– κοιμαω (koimáo): tender en el lecho, calmar, adormecer, hacer dormir, hacer morir. PASIVA: acostarse, dormir, dormir el sueño de la muerte

– κοιμημα (koímema): sueño, matrimonio

– κοιμησις (koímesis): acción de acostarse, sueño de la muerte

– κοιμιζω (koimídso): dormir, hacer dormir, calmar, dormir en la paz del sepulcro

Read Full Post »

A %d blogueros les gusta esto: